Nada de nada
Tengo que darle cuerda a la mañana
y medir con la aguja de los tiempos
el hilo de la espada de Damocles.
Espacio temporal de vida plena
que es reloj que de arena se vacía,
porque en él, sin remedio, sólo quedan
algunos verbos rotos y gastados.
La noche llega y yo también me iré.
Ahora sé: la vida es muerte lúcida.
Me niego a terminar por esta vía
sin acabar de contar
que nunca me tocó la lotería.
Comentar este post
/image%2F1178483%2F20161203%2Fob_6d7f0a_perfil-retocado-1.jpg)
/image%2F1178483%2F20221023%2Fob_50dd31_269769033-5315867411763564-86517401656.jpg)