Migas de pan
Es el oasis, ahora, sucio arroyo y polvo:
una higuera de mal agüero,
viuda y sin higos.
Remanso oscuro y una prima chumbera.
Ahora, que cualquier camino es viejo,
hay escombros de vida hollada
Ahora, que más quiero, cada día
Ahora ¡qué ambiguo, el verbo!
Ahora, un perro negro es mi compaña
El puente, que hace dos el sendero, es la frontera.
Camino hacia poniente
con el sol de las ocho en la cara.
De lazarillo, mi perro carbón.
Detrás de mí, la silueta de mi sombra,
aún no ha abandonado el frescor de la higuera.
Son las migas de pan mientras regreso.
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