Encrucijada
Es tarde y todavía no amanece.
En prisión de pasillos laberínticos
buscando cielo abierto, las palabras
que ya cumplieron pena y su castigo.
...Tan cerca está la mar del horizonte.
Amor, mujer, ventisca y remolino.
Nota fría que niega tu presencia:
ahora, compañía solitaria.
Siempre es culpable la ira resentida.
Aristas, recovecos que anclan fondos,
que son frontera traspasada, rota.
Dos caminos que ahora se separan
y ocupan una historia que ya acaba.
Que mengua o muere como la memoria.
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