El pirata de las aguas que no has de beber
Mi corazón estaba pocho. No tenía un siete, que era un ocho. Al zapatero lo llevé y me hizo un remiendo muy tocho, pero un agujero me quedó por el que perdía lo que creía imperdible: el preciado combustible que movía mi razón. Consulté a los de Bp, ellos...
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