Overblog Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
6 octubre 2010 3 06 /10 /octubre /2010 07:56

 

La garza y el toro

 

      La tarde en la dehesa es luminosa, el dorado reflejo sobre las palmeras, que recorren el camino hasta el cortijo, amenaza quemarlas con su brillo, el sol manifiesta el amarillo de la siembra ya recogida. Serán las ocho de la tarde, y a esa hora donde se está a gusto es en la mancha de encinas que hay junto al abrevadero, y pegada a la cerca del camino. En ese momento pasean las señoras de los alrededores, con su caminar rápido y sus zapatillas ligeras. Ellas invariablemente pasan andando. Siempre hay una que dice que la valla de tronquitos, que separa la finca de la vereda, es insignificante frente a la fuerza de una fiera.

      ...Sé que cuando hablan de fiera se refieren a ti.

         - Sí, a ti, Toro orgulloso. Yo siempre me he arrimado al mejor y más noble de la manada, he sido una Garza con suerte y mucho ojo. Tú mírate, no eres ni sombra de lo que eras.

         - ¿Tú ves aquí a algún toro que tenga más de 4 años?

         - No empieces con eso, tú mismo estabas en otra parte de la finca cuando eras becerro y todavía no nos conocíamos; quizá estén en otras tierras. En mis vuelos he podido ver que detrás del río y de los álamos blancos, la dehesa no se acaba y continua hasta perderse en el horizonte.

         - No son esas las historias que se cuentan. Tendrías que oír lo que se dice sobre uno de los sementales, se lo llevaron con cinco más y sólo volvió él, envuelto en tubos y con una cara de pena que parecía más muerto que vivo.

         - Pues tendrías que verlo ahora, yo lo he hecho y te digo que de cara de pena, nada. Pasa el día solo, eso sí, pero supongo que será para que no envenene con sus historias ...es todo un seductor ¿sabes? y su camada es innumerable.

         - Intentas confundirme para que no lo piense, pero...¿recuerdas que el otro día vino el mayoral con dos señoritos y estuvieron frente a nosotros y al levantarme me señalaron? Lo he visto antes, nos llevan a otro lugar y a mí me gusta estar aquí, contigo, viendo como cae la luz de la tarde, a la sombra del encinar y a la vera del agua y el camino.

          ...He vivido tantas cosas en este lugar. ¿Recuerdas aquella vez, aquí mismo? aun no tenía cumplidas dos yerbas*, estaba distraído viendo las espigas de trigo mecerse al son de la brisa, cuando pasaron aquellos ciclistas ¡que susto me dieron! rebrinqué hacia atrás y tiré el abrevadero. No me gané la amistad de nadie ya que, ese verano, les obligué a todos a beber, durante días, en los que hay en lo alto de la loma chica.

         - Claro que me acuerdo, casi me ahogo cuando me llevó la corriente y no pude remontar el vuelo. Sé que os montan en camiones, eso sí lo he visto.

         - Eso es lo que temo, que se confirmen la historias que se cuentan sobre Saltón, el semental, que donde nos lleven sea a una fiesta donde hay mucho ruido y acaban con nuestra vida, sin remedio.

         - ¿Eso quién lo cuenta? ¿el rey de la maná? que pesa el doble que tú y camina sin fuerza ninguna. Pues a donde te lleven, si ese ha regresado, tú no vas a ser menos. ...A una fiesta, sí señor, que ya tienes cuatro años.

      ...Cuatro ya, cuantas vivencias ...y lo mal que lo pasaste cuando quedaste preso de la encina ¿recuerdas? . Esa mañana no pasaban hombres por la finca. Vine como todos los días, pero tú estabas encelado con el tronco de la encina de la loma grande. Pensabas que si algún día lograbas tirarla, ocuparías el mejor sitio de la dehesa. Entonces no sabías que el lugar sin la sombra y el abrigo de sus ramas se convertía en un desierto. Tu cuerno derecho se metió en la madera de tal forma que no podías despegar la cabeza del retorcido tronco. Fui yo quien te tranquilicé, el que te inspiró la confianza y la serenidad necesaria para que pudieras despegarte del árbol.

         - Entonces no sabía lo que ahora, ellos no quieren que aprendamos nada; a las vaquillas las prueban, pero a nosotros no. Las llevan a la placita del cortijo y allí hacen una capea. Los zagales se divierten mientras las vacas intentan coger el trapo. ...Yo también correteaba de pequeño detrás de las mariposas.

         - Y detrás de mí; te hacía correr para que se te despegasen los mosquitos de los ojos. ¿No te das cuenta que estoy contigo desde que eras un eral? Ya cuando llegaste me fijé en ti. Fue cuando te quedaste solo y apartado, esperando a que los demás eligiesen sitio; pero tú, después de la espera y al ver la loma alta, fuiste monte arriba y y te instalaste en su cima. Se te podía ver desde la presa, desde el cortijo grande, desde el chico, desde los almezos del arroyo, desde aquí, el sitio donde estamos y que nunca dejamos por las tardes, desde abril hasta agosto. Sí, pensé en aquel momento, si elijo a este, seguro que acierto; será de los que vuelvan, del que ya nunca me despegaría.

      Conozco esas historias y además me las creo, pero también sé que hay algunos que regresan, y que hasta que mueren llevan una plácida y dulce vida. Tú eres hijo de uno de ellos. Algún día te diré quien es tu padre o... quien fue... Acabó apagándose. Era feliz, pero en ocasiones cambiaba el rostro y parecía asustado y desorientado. Se dejó morir, subió a la loma, uno de los pocos días que decidieron sacarlo del establo, si moría dentro no se podría recoger con el tractor. Parecía que esa era su intención, pues casi no comía y permanecía echado muchas horas en aquel mismo establo donde nació siete años antes. Recuperó aliento, se encaminó a lo alto de la loma grande y allí se echó a los pies del árbol que la coronaba. Los primeros días mantenía el cuello erguido. El capataz subía a diario, le preparaba un gran perol* con cereales, tostados y molidos, pero nunca comió.

      La última noche, a finales de agosto, cayó una tormenta de las grandes. El capataz subió hasta los pies de de encina y le cubrió con una lona. No es que lo matase la tormenta, pero sé que pasó mucho miedo esa noche; aunque fue al amanecer cuando dejó caer su cornamenta sobre la enorme sartén, anunciando con la señal sonora que se había despedido. El golpe se oyó en la presa, el cortijo grande, en el chico, en los almezos del arroyo y desde el abrevadero del camino. La pala de un tractor lo recogió por la mañana. Toda la manada se acercó a despedir al primero que consiguió volver. La solitaria encina fue testigo de la paz en la que, después de la tormenta, murió.

         Desde entonces la loma grande fue sólo de tu padre y nadie osaba ocuparla. Hiciste bien, ninguno optó por subir y tú esperaste paciente, por eso te elegí.

         -Nos montan en camiones, nos llevan a una de esas plazas, y allí mismo acaban con nuestra vida.

         -No con la de todos, tu misión es regresar. No sigas por ahí ¿ya estás otra vez?

         -Nos echan barro en los ojos y no estás tú para quitármelo, nos clavan palos con pinchos y no hay chaparro donde aliviarse; finalmente, nos hunden una espada y nos siguen hasta que nos entregamos a la muerte. Es por eso por lo que aquí ninguno tenemos más de cuatro años.

         - Tu padre regresó, Saltón también lo hizo, tú serás el siguiente. Cálmate y no estés tan asustado, que ya no sé que más puedo decirte, pero si sé que tu destino es estar aquí conmigo hasta que un día alguno de los dos... ya sabes...acabe doblando el ala, como decimos nosotras.

                                                _________________________

 

      «Sin el frescor que daba el aire entre los trigos y con la cosecha ya recogida, una mañana vinieron cuatro jinetes y apartaron seis toros, entre los que estabas tú. Te condujeron sin necesidad de usar la garrocha, a ti y a otros cinco de entre los mejores de la ganadería. Os encerraron en el corral y allí estuvisteis hasta el día siguiente, por la mañana.

      El corral..., no puedo evitar el acordarme de cuando nos conocimos: entonces eras un eral, pasaste allí dos días con sus noches. Cojeabas de una pata y te llevaron al cercado para que el veterinario te curase. Fue cuando después de haberte elegido decidí el presentarme. Estabas echado, me posé sobre tu lomo y levantaste levemente la cabeza, me miraste y la volviste a posar sobre la arena fría. Esa noche la pasé contigo, y de mañana despertaste con un delicioso dolor que te anunciaba que ya nada te molestaba en la pata. ¡Fui yo! yo, sí señor, toro bravo; yo y no el veterinario, el que te quitó con el pico la astilla que llevabas clavada hacía días. Desde entonces siempre hemos estado juntos. Lo recuerdo como si hubiera sido ayer.

      Al día siguiente, mientras los camioneros desayunaban, el capataz ordenó que os metieran a los seis en el camión.

      En mi familia hemos volado mucho y aunque los que vivimos aquí ya no migramos, creí que podría seguirlo hasta donde te llevasen; me costó, pero lo conseguí.

      Tenías razón, una plaza como la del cortijo, pero más grande. Os sacaron del camión y os dejaron en un corral. ¡Qué sorpresa te llevaste al verme aparecer! Pasamos esa noche conversando sin parar; lo hicimos de la encina de la loma grande, de las tardes de invierno, de nuestra amistad y de qué sé yo. Me dijiste que te guardase el sitio aunque no volvieras, ...pero volviste.

      No he venido hoy con ganas de reprocharte nada, ahora te entiendo muy bien, eres como tu padre y él era el mejor. ...Todavía pasan por aquí los hombres hablando de él y señalando siempre a la encina de la loma grande; ahora tú ocupas su puesto. Que injusticia, el tractorista lo subió sobre un camión aquella mañana que, con su brisa y su olor a tierra mojada, anunciaba el fin del verano; y otra vez se lo llevaron, ...de aquella no regresó. Y tú aquí, mírate, en lo más alto de la Loma y a la vera de la Encina ...Ya no se duele de tus cornadas.

 

      El veterinario..., el veterinario me dio un empujón y desde entonces sabes que mis patas son frágiles, de un manotazo me sacó fuera del corral de la plaza a donde te condujeron moribundo, después de tu suplicio. Sólo mi compañía te hubiese dado serenidad. No sé que ocurrió allí, pero al día siguiente te devolvieron al cortijo, dormido y casi sin vida.

 

      Saliste el quinto. Yo esperaba en el tejadillo de autoridades, diste dos vueltas a la plaza y a la llamada del maestro, sobre las barreras, acudiste al capote. El murmullo en los tendidos tenía más peso, todos hablaban de ti y de tu trapío.

      El torero se despegó de las tablas mientras tú le seguías. Un pase detrás de otro y luego un desplante. ¡No te asustes! -exclamé para mí- sigue así....

      Tú siempre fuiste noble con los caballos, pero a aquel jinete había que derribarlo, nunca necesitaste una garrocha que te marcase el camino, y este te hizo daño con ella. Cuando acabó aquella tortura tu sangre brotaba a cada paso que dabas.

     ¡No te asustes, sigue así! continuaba pensando, con la esperanza de que sintieras mi presencia.

      Luego fueron las banderillas: corriste detrás del primer banderillero, el mismo que te dejó enganchados dos garapullos sobre los borbotones de sangre. El segundo no supo engañarte, pasaste tan rápido que casi se las clava en las zapatillas. A continuación vino el último par. De nuevo tu enemigo frente a ti, llamándote la atención, las banderillas en la mano derecha, la cabeza alta, la boca abierta, caminando despacio mientras se adornaba al andar. Levantó el brazo derecho mostrándote los palitroques, tú le miraste y él te llamó ¡éje toro! En la plaza sólo se oía tu bufido mientras trotabas en dirección al banderillero. De pronto desapareció de tu vista, y de un gran brinco te clavó los dos rehiletes con una sola mano que sacó por su espalda.

      Sigue así -pensé-, sigue así.

      Fue como aquella vez que tiraste la rama baja de esta encina, no conocías el alcance de tu fuerza y te encaramaste al tronco retorcido. Encajaste la cornamenta entre los tallos, y con un solo giro de tu cuello caísteis la gran rama y tú. No te lo esperabas, pero al revolcarte loma abajo entre vástagos enroscados, tuviste que sentir algo parecido a lo de aquella tarde.

       El torero bebió agua y después de saludar a las autoridades se plantó en el centro de la plaza. Con la montera en la mano, brindó la faena al público. A ti te tenían distraído en uno de los burladeros. De pronto silencio; alguien tosió y se oyó en toda la plaza. El brazo izquierdo sobre la cadera, la muleta planchada, una mariposa gigante en manos de tu enemigo. -Sigue así, haz lo que él quiere, corre detrás de la mariposa que no se deja nunca coger- pensaba mientras te observaba.

       Sus primeros pases fueron vitoreados por la gente que llenaba la plaza. Luego te dejó descansar, para, con la muleta en la mano izquierda y el engaño de espada en la derecha, jugar contigo, y tú... siguiendo a la mariposa. -Sigue así, demuestra que no se burlarán de ti, da todo, sigue así- Es lo que hizo tu padre, por eso estás aquí. A él le hicieron ir tres veces al jinete. A cada paso que daba dejaba un charco de espesa sangre sobre el naranja redondel. Nada le paró hasta que los cabestros lo acompañaron a los toriles, donde había pasado la noche anterior. Luego curó casi todas sus heridas, aunque las peores no terminaron de sanar. Se ponía triste algunas noches, sobre todo, cuando eran muy oscuras o la nubes tapaban la luna. El verano acababa y el otoño con su invierno iba a ser demasiado duro para él. Esa última noche de agosto era sólo el aviso de la llegada de los días cortos, esos en los que las noches duran demasiado. Estaba cansado y roto por dentro, no fueron sus heridas del cuerpo...no.

      Estuvo bailando contigo sin darse cuenta de tu sufrimiento ¡sigue así! En el centro de la plaza sólo estabais él y tú. Tú que tenías al alcance el triunfo de los dos; y él, que jugaba contigo a un juego demasiado cruel. Pero la lidia estaba acabando, con una poca de suerte, o bastante, pasarías todavía muchos días haciéndome compañía, aquí en la finca.

Acudiste a la muleta tantas veces como te llamó. En el coso, algunos comenzaron a clamar pidiendo tu indulto. El torero y tú, los dos borrachos; una y otra vez. ¡Indulto, indulto! comenzó a hacerse más sonoro el clamor.

      El presidente quería que el matador culminase su tarea. El diestro te miró y tú le devolviste la mirada. "Lo siento, toro, pero he de ir abreviando, esta es la última tanda y a por la espada". Casi no te quedaban fuerzas. Perdías mucha sangre, pero tu nobleza te daba alas para volver a embestir y bailar con la muleta. ¡Indulto, indulto! gritaban en la plaza; una olla donde se estaba cociendo tu carne. El torero se dirigió a su mozo, se enjuagó la boca y pidió la espada.     

      El primer aviso estaba a punto de sonar y eso podría ensombrecer el triunfo.¡Indulto, indulto! el vocerío era atronador. Todos pedían tu perdón, todos menos el presidente. El torero miró a su palco esperando una posible remisión, en ese instante sonó el primer aviso. Se dirigió hacia donde estabas y te citó por última vez. El público comenzó a tronar protestando por la inminencia de tu muerte, mientras pedían a gritos él indulto. Tú acudiste a la llamada del matador. En ese momento el pañuelo naranja asomó por el palco de presidencia. Mientras sonaba el clarín anunciando la mejor de sus notas, el torero ya estaba sobre ti, clavándote una media lagartijera*. El público no dejaba de gritar, por eso el torero no oyó la señal que anunciaba la absolución. Fue el mayoral el que salto a la plaza, mandó inmediatamente la presencia de los mansos. Salieron los bueyes a abrazarte, tú los seguiste hasta el corral. Me acerqué, pero no me viste, estabas confundido. Entonces el veterinario me arrojo de un manotazo, lejos de tu presencia. Aún pude gritarte: "No te abandones, ya ha pasado lo peor. Volveremos a vernos en la finca, donde te convertirás en un numeroso padre".

      Hoy han traído a nueve erales. Uno de ellos no deja de fijarse en nuestra encina. Tendré en cuenta a ese torito, seguro que es de tu estirpe. Pero ya no estoy ni para erales, ni para novillos. Sólo quiero quedarme aquí contigo. Esta loma y esta encina es, sin duda, el mejor sitio de la dehesa. Desde aquí se ve la presa, el cortijo grande, el chico, el arroyo de los almezos, el abrevadero del camino y el lugar donde ahora descansas.

      Sobre ti florecen los jaramagos, y la encina ha recobrado vida. La única pocha aquí soy yo, ¿quién sabe si resistiré la llegada del otoño y de las frías y largas noches? Aquí se está bien, la encina y tú me protegéis. Si algún torito noble quisiera ocupar este sitio, le contaré historias mientras tenga fuerzas.

      Le contaré que llegaste vivo a la finca, aunque muy herido, y que esa noche saliste del corral y subiste la loma, por última vez, donde por fin te echaste. Te encontraron por la mañana. El capataz decidió enterrarte aquí mismo. En tu recuerdo han puesto una placa de madera, con tu nombre, sobre la encina. <<Centinela>>

 

*  “Yerbas” Se refiere a la edad temprana del toro.

* “Perol” Especie de sartén, parecida a la paellera o paella, pero mas honda. 

* “Media lagartijera” Estocada, no completa, pero muy efectiva, cuya ejecución popularizó  Rafael Molina Lagartijo "Califa de Córdoba”.

Compartir este post

Repost 0
Published by salvadorgregorio.over-blog.es - en cuento o relato
Comenta este artículo

Comentarios

John Roque 02/15/2015 21:24

Belllísima y tierna historia de ese romance entre la garza y el toro.Narrada con un gran dominio de la prosa y conocimiento profundo de la fiesta.Esta vez vista desde el punto de vista del noble animal y la gentil garza que admiraba su bravura y sabía del dictamen inapelable de ese Oráculo de Delfos que implacablemente se cumplía.La del destino del toro bravo.
Surgen tantas preguntas.¿Es justo el sacrificio para la diversión del humano?,Si hasta la garza sufre.¿Existiría el toro sin la fiesta?.¿Son cuatro años de vida o de cárcel?.Como decía Bob Diland : the answer is blowing in the wind.
Me ha gustado mucho y lo recomiendo por su humanidad y lirismo.

Carlos Fidel Borjas Díaz 01/06/2014 23:29

Una obra maravillosa donde se plasma la creatividad con la realidad de un tema que no siendo polémico, lo han construido como tal. Pues queridos lectores y amigos, el fondo es que LA VIDA, como
Derecho, lo contempla cada Constitución Política de las Naciones, instituido como derecho esencial y fundamental, así lo expresan también los Tratados Universales Sobre Derechos Humanos y los
animalitos no se encuentran exentos de este. Salvador nos muestra caminos para llegar a que el suplicio de determinados o ciertos animalitos SE ACABE. BRAVO Y ENHORABUENA MAESTRO.

Clarisa 12/29/2012 17:21

He leído con detenimiento este precioso cuento, que la verdad, me deja dos reacciones. La primera, me gustó mucho como desarrollas la historia entre los dos personajes (toro y garza), y los tiempos
muy bien logrados; ese narrador omnisciente en el personaje de la garza, me encantó como lo desarrollas, entre el presente que habla del pasado y vuelve al presente, muy, muy acertado, el coloquio,
con su toque de realidades y vivencias naturales, desde un punto de vista objetivo, tal como lo vivieran los animales, relegados a su sumisión al hombre.Quizá algo tan natural como es la crianza
del toro para su posterior sacrificio en el ruedo, tal cual, pero que a través de los ojos de la garza, genera esa especie de "conciencia" animal, que no deja de ser triste en parte y relatas a
traves de esos ojos, una cierta crudeza en tonos surrealistas. Me parece muy acertado el constumbrismo con el que adornas el relato, y verdaderamente te envuelve en los quehaceres y avateres de
esta tradición, que independientemente de compartirla o no, dejas el reflejo de una realidad, y no sé si más o menos cruda.
La segunda reacción que me motiva este cuento tuyo es una cierta ternura patética, sí, y lo digo con cariño. Porque realmente, a través del mismo, uno puede sentir la insignificancia de lo vivo, y
como el hombre (en este caso y en casi todo), juega su papel de dios y parte de lo natural (en este caso, el animal toro), está bajo su merced y dispone de su vida según tradiciones; según su
antojo de alimentarse; según su antojo cualquiera... Y no lo digo como crítica, sino como la realidad con la cual vestimos esta nuestra sociedad humana(tan cuestionable su proceder en casi todos
los aspectos, evidentemente), pero que no tiene remedio. Esto es así. Me deja un sabor melancólico tu cuento, y no por ello menos cuento, ni deja de gustarme, no, al contrario. Creo, que incluso,
lejos quizá de pretensiones polémicas, logras una cierta reflexión,(al menos en mí), de lo maravillosa y hermosa que es la vida con su bravura, y lo poco que preservamos la inocencia de lo vivo. Al
menos en mí, este tú cuento, me deja admiración por esos animales (toro y garza), que tienen sus sentires, ¿cómo no?, y eso es muy emotivo y bello.
Así, resumiendo, me gustó mucho, mucho leerte, y este cuento me gustaría compartirlo con otros, incluso me gustaría lo publicaras en papel, creo que merece la pena su lectura tb en otros medios. Me
resultó conmovedor, aunque quizá, tú no pretendias...
En verdad, agradezco leerte, gracias por comaprtir.

Saludos y espero leer más cuentos tuyos pronto. Tengas buena entrada de este 2013 que ya está en la puerta.

Lúmino 12/30/2012 21:16



Estimada Clarissa, muchas gracias por tu comentario. Aprender contigo es un juego de niños, ya que haces fácil y comprensible lo que es complicado decir en palabras.


Te diré que cuando escribí este cuento tuve mucho cuidado de no posicionarme para que la polémica del tema considerado no fuese el argumento. Es como una fábula, ya que los dos protagonistas
están tratados con los valores morales que tenemos los humanos: la amistad, sobre todo, pero además el cariño verdadero que se procesan, la nobleza, la utilización, en cierta manera, del engaño
para no hacer daño con la verdad, la confianza de quién sabes no te fallará.


Siempre pensé en publicarlo, y no descarto hacerlo después de pulirlo. Tengo un cliente y amigo que es dueño de una pequeña editorial  y se ha brindado a ello por un costo ínfimo. También lo
llevaré a un servicio de reprografáia que hay en el hospital universitario Reina Sofia de Córdoba. Allí publican relatos y cuentos para luego repartirlos entre el personal, los pacientes y el
público en general.


En lo que respecta a lo conmovedor del cuento, esa era mi primera intención. Quería atreverme a provocar emoción al lector. Reconozco que he sido un poco sensiblero, pero perseguía que el final
no fuese el típico final feliz que puede esperase después de contar unos hechos tan dramáticos. En realidad, si te fijas, casi todo lo que hago, aunque sea de humor, siempre tiene un punto amargo
y hasta de tristeza. Es lo que me sale, tendré que mirármelo...


Muchas gracias por venir, leeré tu libro con fruicción y prometo que será leido muchas veces ya que solemos dejarnos los libros entre familiares y amigos. Eso sí con la devolución asegurada.


Te deseo, no sólo un año nuevo genial, si no toda la era que acabamos de empezar, espero que el ratito de ella que nos toque sea lleno de felicidad para todos. Un abrazo      
Salvador.



salvador 10/11/2010 23:44


Flora, no entiendo ,todavia, muy bien como va esto y no se como enlazar con lo que tu escribes, me gustaría leerlo. Dame pistas.Ah y lee sin miedo lo que tengo en mi blog . No todo es ta
explícito.Es cierto que me gusta patinar por zonas resbalosas y que algunas veces caigo en los charcos de lo obsceno ,pero rápido me levanto.Ya veras cuando suba el primer capítulo que hace tiempo
que escribí sobre "Tribulaciones de un gigoló".
MJ. Estoy encantado con tus palabras ya que tengo mucha menos cultura literaria de la que quisiera y lo que me dices me anima a aprender. La mejor forma de hacerlo es ,para mi, leer mucho.Así
consigo empaparme de estilos y maneras.También me he dado cuenta de que escribir,aunque sean cosas de las que algun día me reiré o recordaré como algo casi pueril,es para mi una forma fácil de
avanzar en este mundo tan dificil y tan apreciado .Agradezco tus ánimos y por supuesto cualquier crítica que me hagan. Será para mi la mejor clase magistral que pueda recibir.El único bagaje del
que dispongo son las ganas y una imaginación que espero ir desarrollando, pero que me bulle y me invita ,al mas mínimo provoco ,a contar cosas.Saludos a las dos.Encantado


Flora 10/11/2010 21:03


Me expresé bien y mal, Salvador ¿Será eso posile...?

A ver:

Soy paisana por ser Andaluza (como tú), pero no soy del califato jeje (mi padre sí es de Córdoba)una servidora de usted, nació y se crió en Sevilla, también viví unos añitos cerquita de esa ciudad:
en la sartén de Andalucía e iba a hacer mis grandes compras a Córdoba.. Gracias por los entrantes ricos ricos;)

Leeré, por supuesto ese poema que anuncias. (aunque con algo de miedo, sabes Dios lo que eres capaz de... es que el otro dáa acabé escandalizada, jajaja)

¡Ánimo! si te gusta escribir no lo dudes, tienes arte. Pero lo importante siempre, como dijo alguien que no me acuerdo, es: "tener algo que decir" y atreverse con el toro;)
Yo no soy una experta, pero como siempre tengo algo que contar (inventado todo eh?), lo cuento y practico lo que me gusta.

Saludos


MJ 10/11/2010 20:20


Ups, se me olvidó, saludos


MJ 10/11/2010 20:18


Sino fuese por la gente vehemente que cree en lo que dice el mundo no avanzaría.
Gracias, Flora, por aparecer por aquí. Me has recordado que, en realidad, lo importante es el texto e, insisto, a parte de plasmar esa relación entre la garza y el toro, tus descripciones están muy
logradas, especialmente me gusta el primer párrafo.
PD También está muy bien escrito tu respuesta a mi comentario. Si fuese tú, intentaría enviararla a un diario de opinión. Es impecable.


Lúmino 10/12/2010 00:00



MJ. Estoy encantado con tus palabras ya que tengo mucha menos cultura literaria de la que quisiera y lo que me dices me anima a aprender. La mejor forma de hacerlo es ,para mi, leer mucho.Así
consigo empaparme de estilos y maneras.También me he dado cuenta de que escribir,aunque sean cosas de las que algun día me reiré o recordaré como algo casi pueril,es para mi una forma fácil de
avanzar en este mundo tan dificil y tan apreciado .Agradezco tus ánimos y por supuesto cualquier crítica que me hagan. Será para mi la mejor clase magistral que pueda recibir.El único bagaje del
que dispongo son las ganas y una imaginación que espero ir desarrollando, pero que me bulle y me invita ,al mas mínimo provoco ,a contar cosas.


En cuanto al comentario sobre como otros animales son tratado sin que nádie se ocupe de defenderlos y sin que resulte un escándalo ,siempre he querido escribir. Es muy dificil cambiar el
pensamiento en la sociedad y el hecho de dar mi opinión en publico,por ejemplo el las cartas al director de un diario, y ver que todo cae en saco roto ,me crearía cierta ansiedad. Soy rebelde y
sobre todo huyo de los convencionalismos y de las palabras huecas. No me gusta la demagogia y este mundo,por desgrácia esta llena de ella. Aunque ya estará pasado de fecha  subiré un
articulo que escribí sobre el uso de las palabras por los políticos. Saludos  (Como no sabia si esto lo podias ver tu en la respuesta que le he hecho a Flora ,prte de este mensaje
tambien está en su contestacion).



salvador 10/11/2010 14:34


Gracias Flora,me sorprende ver que seamos paisanos. Supongo que en esto de los interneses es facil encontrar gentes de todos los sitios .Aquí ,concretamente ,que se expresen en castellano,pero mira
por donde me encuentro a una cordobesa. Hoy o mañana subiré un poema ,te invito a leerlo. Y cuando quieras a un salmorejo ,unos flamenquines o un perol.Encantado y saludos


Flora 10/11/2010 13:25


Es una historia buena y didáctica, en mi opinión... A la garza, sin duda, se la ve al lado del toro, de lo que representa, orgullosa de su divisa.

No soy crítica acostumbrada, quiero decir que critico sin darme cuenta solo. Por eso hoy, al intentarlo, después de leeros a los dos,(MJ y Salvador) me cuesta jeje

Por no enredarme (que es lo que mejor se me da jaja) solo diré algo más:

El relato me ha mostrado la moneda completa, osea, sus dos mitades o la cara y la cruz de ese mundo, si me alargo digo más o igual: el haz y envés de la hoja politiquilla, no es difícil de
comprender jeje es tentador, nadie lo resiste, por que todos sacan... algo. (es casi la parte ma´s triste de todas, salvando al toro)

Y, al margen de otras cosas, me ha gustado ver corazón en la tinta.

Un saludo cordial, querido paisano


MJ 10/11/2010 00:37


Soy consciente de que la vida del toro es mucho mejor a la de cualquier otro animal y de que los toros "embolaos" no son mejor opción a una plaza de toros. Tampoco me agrada en absoluto el ver como
tiran una cabra por un campanario, desconozco si seguirá haciéndose. Quizás estoy más en contra, incluso, de los embolaos, porque, como comenté, seguramente, en el transfondo de una plaza, en ese
respeto del torero por el toro, existe algo que yo no atino a entender. Aun así, personalmente, apuesto por el toro. Como te dije, no sirvo para la crítica y es porque lo escucho todo y tiendo a
colocarme en la línea del medio. Cuando me encuentro en la disyuntiva de tener que elegir, apuesto por lo menos agresivo y más fácil de reparar. Quizás todo sea política, es posible, pero yo no lo
soy mucho, el caso es que el tema ha salido y lo que no puedo evitar es opinar. Quizás no supe ver claramente tu postura por ese respeto y ese apoyo de la garza al toro y sea precisamente esa la
esencia de quienes no lo terminamos de comprender, que existe un repeto. No sé, disculpa si en algo te he molestado

Yo no te he atendido en nada, estamos aquí para colaborar y aprender los unos de los otros. Bueno, ese siempre es mi objetivo. Gracias a ti por permitirme ver otra forma de entender las cosas


MJ 10/10/2010 18:59


Hola, Salvador
Yo no soy muy buena crítica, pero creo que te lo has trabajado mucho y, o conoces el mundo del toro porque lo has vivido, o te has informado bien (utizas un vocabulario específico, lo ambientas
tanto en la plaza como en la dehesa -hay trozos, metaforas muy conseguidas-...). Personalmente, lo que más valoro es el respeto que muestras hacia el toro, es casi una reverencia y, no sé si te
gustará esto, pienso que es muy próxima a la que puede sentir el torero (bueno, esa es la sensación que me transmiten), con la diferencia de que teneis objetivos distintos. Intuyo que tenemos una
postura muy próxima en este tema tan controvertido hoy día. Confio que en el toreo tiene que haber algo más que el simple hecho del gusto por matar, pero aunque así fuese a mi me puede el toro y,
puestos a elegir, prefiero estar en contra.
Es un buen punto de vista para despertar un debate sin generar prediposición al rechazo al contrario sin escucharlo antes

Saludos


Presentación

  • : Humor, amor y jamón.Tribulaciones de un loco sin atar.
  • Humor, amor y jamón.Tribulaciones de un loco sin atar.
  • : Aquí encontrarás la expresión libre de un autodidacta, todavía en pañales. Bienvenido
  • Contacto

Perfil

  • Lúmino

Para ti que me visitas

Amigo aun desconocido

acéchame sin reserva,

distíngueme entre la caterva

y seré, de tu aprecio, merecido

Sigue leyendo.

Sigue leyendo, no te vayas todavía.

Deja constancia de que has estado

y comenta que te ha parecido.

Acepto todas las críticas,

te hacen aprender y de eso

nunca se acaba.

Enséñame

Texto Libre

Liens